El peso y el estrés
La Organización Mundial de la Salud define al estrés como una reacción fisiológica que afecta de forma negativa el organismo, perjudica la salud física y sicológica de quienes lo padecen.
Esta enfermedad se manifiesta de diferentes maneras. Puede presentar sueño, desequilibrio en las emociones o simplemente el impulso de comer la mayor parte del tiempo. Este último factor resulta perjudicial para el organismo, ya que provoca un aumento en el peso y propicia desnutrición, indica la European Food Safety Authority.
Las personas en este estado suelen ingerir todo tipo de alimentos para buscar un estado de satisfacción y llenar vacíos emocionales. En momentos en los que cada día son más las personas que padecen estrés, es importante tomar medidas para evitar los daños al organismo que esta condición provoca.
• Consume la cantidad de alimentos suficiente. Trata de mantener una dieta rica en fibra, proteínas y grasas saludables. Esto ayudará a no sentir la necesidad de comer a cada instante. Algunos ejemplos: frutas y verduras ricas en vitaminas A, B y C. Pescado al vapor y pan integral.
• Aléjate de la comida chatarra: galletas, chocolates, papas fritas, refrescos, cereales azucarados y todo lo que sea harina. Este tipo de alimentos es el más perjudicial, pues son los que suelen causar aumento de peso. Se puede limitar su consumo a un promedio semanal, no diario. Es recomendable intercambiarlos por frutos secos.
• No confundas la sed con el hambre. Fija horarios para comer. Llevar una rutina alimenticia es sano. De este modo, acostumbrarás a tu organismo a comer a determinadas horas y no sentirás esa necesidad de ingerir alimentos a cada momento. Algunas de las meriendas recomendadas son: frutos secos, frutas y semillas.
• Haz ejercicios. Los momentos de estrés más fuertes suelen llegar cuando no se está realizando alguna actividad física. Esto ayuda a mantener la mente ocupada y evita que la gente coma a deshoras.





