McDonald’s se ha puesto a dieta
San Francisco– Un galardonado documental que muestra las desastrosas consecuencias de comer durante un mes en McDonald’s parece haber hecho mella en la cadena de restaurantes, que va a prescindir de las grandes raciones agrandadas en sus menús.
McDonald’s se ha puesto a dieta y ha decidido dejar de servir raciones grandes de bebidas y papas fritas en los más de 13,000 establecimientos que la compañía tiene en este país, según anunciaron sus portavoces.
La compañía dice que ha tomado la decisión para “simplificar su menú” y niega que tenga que ver con la próxima difusión de la película “Super Size Me”, que narra el particular descenso a los infiernos de su director Morgan Spurlock, pero la coincidencia parece más que sospechosa.
Este documental, premiado en el prestigioso festival de cine de Sundance, narra el deterioro de salud que sufrió Spurlock, de 33 años, a lo largo del mes en el que se alimentó exclusivamente de menús de McDonald’s para el desayuno, almuerzo y cena.
El hilo argumental del filme es sencillo; se limita a observar a Spurlock en ese particular peregrinaje que incluye un estrecho seguimiento médico por parte de tres médicos y un experto en nutrición.
Estos médicos son los primeros sorprendidos de la rapidez con que se deteriora la salud del cineasta, hasta el punto de que le piden que frene su experimento cuando sólo han transcurrido dos semanas.
Al comienzo del rodaje, Spurlock, de casi seis pies de estatura pesaba 184 libras. Su colesterol se situaba en un saludable 168, su presión arterial era de 120/80 y en cuanto a grasa corporal, tenia un 11%.
Un mes después, Spurlock había ganado 24 libras, su hígado estaba intoxicado, el colesterol había subido a 230 y el porciento de grasa era de 18%.
El director no tuvo que esperar tanto para notar los efectos de la grasa fluyendo por sus venas: a los tres días de comenzar su recorrido por diferentes McDonald’s, el documental muestra a Spurlock vomitando desde la ventana de su coche.
Al poco tiempo comenzó a sufrir dolores de cabeza, fatiga, depresión y su libido cayo en picada, según muestra el filme. Todo ello saca de sus casillas a su novia, una cocinera vegetariana que le pide que abandone la idea del documental.
“Super Size Me” incluye entrevistas con un ex director general de salud de los Estados Unidos, ejecutivos de publicidad, abogados que demandaron a la compañía de comida rápida y una organización de consumidores.
Spurlock comenzó a rodar esta película inspirado por dos demandas legales, interpuestas contra la compañía el año pasado, que argumentaban que los Big Mac y los Chicken McNugget representaban un riesgo para la salud.
Aunque ninguna interpelación prosperó en los tribunales, las acusaciones colocaron a McDonald’s en los titulares de los periódicos e hicieron hincapié en el problema de la obesidad, el más grave al que se enfrenta el país en lo que se refiere a salud.
Como era de esperar, la película sentó como una patada al estómago a la mayor cadena de restaurantes del mundo, que dijo en un comunicado que el documental es una “súper-distorsión de la calidad y variedad disponible en McDonald’s.
La compañía dijo que la película no es sobre McDonald’s, sino “sobre la decisión de su director de actuar de manera irresponsable”, ingiriendo 5,000 calorías al día: “es una estratagema para hacer una película”, dijeron portavoces de la compañía.
Para estratagemas, las de McDonald’s, alega Spurlock. “El dinero que ganan y que gastan en publicidad es increíble”, dice el director, “y la manera que manipulan a los niños es repugnante, con juguetes, parques y el payaso feliz. Es espeluznante.





